Y decía: ¿Abba, Padre! Para ti todas las cosas son posibles; aparta de mí esta copa, pero no sea lo que yo quiero, sino lo que tú quieras. - Mc 14:36
Jesús no sólo ha leído e interpretado los rollos de las Escrituras Judías sino para eso se hubiera quedado mejor en una de las sinagogas dedicando su vida a la enseñanza o discutiendo interpretaciones como lo hacían los maestros de su época en cambio él salió a la calle, a los espacios abiertos y públicos para que su manera de vivir y expresarse, haga evidente para todos la presencia del Dios de las Escrituras en medio de ellos, que ese Dios que "sólo" estaba en el Templo se haga manifiesto fuera de ahí en medio de todas las personas.
"Todo lo que él ha sido dicho pueden y deben haberlo dicho otros, dentro de Israel y de la humanidad. Y, sin embargo, él ha vivido y dicho esas cosas como nadie las había dicho ni vivido, llevando hasta su fin y plenitud la experiencia de la gracia sanadora de Dios, en aquel momento y circunstancia" - X. Pikaza
Uno de esos contenidos importantes que Jesús nos expresa a partir de su propia experiencia es la de la palabra "abba"; consideremos antes que Israel esperaba con esperanza la instauración del Reino y por ende un Rey, este Dios que presenta Jesús no lo hace en términos de Rey sino de Padre, en un reinado que no busca imponerse a la fuerza sino para introducir en la vida su misericordia y llenar la creación entera de su compasión, esta propuesta es la que finalmente destruira a satanás (personificación de awuel mundo hostil que se opone a Dios y a la humanidad).
Abba es una palabra aramea que significa "papá", con esa palabra se dirigen los hijos a sus padres de un modo cariñoso pero también lo utilizan los discípulos para dirigirse a sus maestro. Jesús lo utiliza en la oración, al referirse a Dios lo cual era chocante por su magnitud ya que su uso detona total cercanía hacia la persona a la cual uno se dirige. A comparación de hoy en día, cuando nos dirigimos a Dios solemos utilizar palabras rebuscadas y rimbombantes para sonar más espirituales o más humildes ante Dios o algunos tal vez lo usamos sin darnos cuenta de ello, tan sólo imitando como otros se dirigen a Dios sin embargo acá Jesús utiliza la palabra más sencilla de todas, la que el niño aprende y sabe al principio de su vida para dirigirse amorosamente al padre que le ha dado la vida.
Esto es lo que Jesús quiere permitirnos también experimentar, pero para ello es necesario que volvamos a iniciar de nuevo en nuestras vidas.
Esto produce una transformación personal y social, es decir que este mensaje no es de pura intimidad encerrandonos en Dios y nada más sino que debe producir en la persona un cambio radical que nos lleve a retomar el camino de la justicia y el amor.
Jesús nos invita a encontrar en Dios, a ese Abba que es cercano a nuestras realidad y no es ajeno a nuestras necesidades; que la experiencia del encuentro con Él nos lleva a cambio que capaz de producir cambios no sólo dentro de nosotros sino en nuestras relaciones con el prójimo y la creación.

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