Al Ángel de la Iglesia de Éfeso, escribe: Esto dice el que tiene las siete estrellas en su mano derecha, el que camina entre los siete candeleros de oro.
Conozco tu conducta: tus fatigas y paciencia; y que no puedes soportar a los malvados y que pusiste a prueba a los que se llaman apóstoles sin serlo y descubriste su engaño.
Tienes paciencia: y has sufrido por mi nombre sin desfallecer.
Pero tengo contra ti que has perdido tu amor de antes.
Date cuenta, pues, de dónde has caído, arrepiéntete y vuelve a tu conducta primera. Si no, iré donde ti y cambiaré de su lugar tu candelero, si no te arrepientes.
Tienes en cambio a tu favor que detestas el proceder de los nicolaítas, que yo también detesto.
El que tenga oídos, oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias: al vencedor le daré a comer del árbol de la vida, que está en el Paraíso de Dios.- Ap. 2:1-7
Éfeso era en el tiempo de Juan, la ciudad más rica e importante de dicha región, contaba con el puerto principal de Asia Menor y con rutas estratégicas para el comercio; contaba además con una de las 7 maravillas del mundo antiguo, el templo a Artemisa (Diana) y una inmensa biblioteca de dos pisos, con calles pavimentadas con mármol y hermosas columnas.
Desde Éfeso se extendió el
evangelio hacia toda Asia. Gozaron de una sucesión pastoral que sería la
envidia de cualquier congregación: ¡Pablo, Timoteo, Juan! Y desde ella se
escribieron muchas cartas y el evangelio de Juan.
Juan dirigiéndose al ángel de Éfeso, para comprender la importancia es necesario preguntarnos, ¿quién es este ángel?, algunos piensan que hace referencia a un ángel real pero como se podría responsabilizar a un ángel de lo que esta escrito en esta carta; la gran mayoría afirma que entonces fue dirigida al pastor u obispo de aquella congregación pero no podemos interpretarlo de acuerdo a nuestro contexto en donde el pastorado se ha centralizado, en aquel tiempo no era de esa manera, es posible que cada congregación tuviera más de un pastor que servían ahí y es mas bien muy probable que la palabra ángel usada acá personificará a toda la congregación como una totalidad, entonces es mucho más preciso porque entonces al ser leída frente a todos los creyentes, ello sentirían el peso de estas palabras y no recaería solo en una persona, en un cargo pastoral que apenas estaba en proceso de formación.
Esta congregación gozaban de un gran prestigio
por su arduo trabajo y obras, además doctrinalmente era sumamente rigurosa, ya que el mismo texto lo dice: "no pueden soportar a los malvados" y "descubrió el engaño de aquellos que se hacen llamar apóstoles", hoy dentro de nuestros contextos eclesiásticos podríamos incluso llamarlos una iglesia ejemplar y que era un éxito.
Pese a tantos
méritos y prestigio había algo que restaba valor a todo lo que hacía y era que
“había abandonado su primer amor”, ¿a qué amor se refiere? si en su doctrina son correctos, ¿entonces que hace falta?, se había dedicado solo a realizar un arduo trabajo pero era solo activismo sin sentido. El contexto indica que este amor tiene que ver con el
amor al prójimo el que había perdido y al hacer esto estaban faltando en su
amor al Señor. Es algo en que muchas veces caemos los creyentes, cuando no logramos encontrar un equilibrio entre la doctrina y el amor, el mucho estudio sin sentirnos también identificados en ellos nos lleva a ver con "odio" o "rechazo" a los demás, nos lleva a excluir a los "pecadores" y alejarnos de ellos como personas, cuando eso no nos pide Jesús; es alejarnos de los valores de este mundo, de esos valores que pueden generar conductas contrarias a las del evangelio. Esto nos lleva a pensar que por rechazar al mundo estamos amando a Dios, cuando lo que debemos es rechazar es la alienación a las conductas de nuestra sociedad, tengamos mucho cuidado porque Jesús no se alejó de los pecadores sino se acercó a ello, lo que aprendemos no nos debe llevar a odiar al pecador sino al pecado, a no alejarnos de los pecadores sino alejarnos de las practicas pecaminosas.
Recordemos que Éfeso era una congregación a la cual se le destacaba en su amor al prójimo (Hch 20:17-38; Ef 1:15), en dicha congregación Pablo había trabajado arduamente durante tres años y en su cartas destaca su profundo amor por el pueblo de Dios.
Esta iglesia había advertida de los herejes, a los cuales los descubrieron pero llegaron a odiarlos y rechazarlos, ese paso debían dar atrás; es cierto que debemos no aceptar que la iglesia sea contaminada pero eso no debe llevarnos a odiar a aquella personas, rechazándolas y excluyéndolas. Y si hemos caído en esta práctica entonces es necesario arrepentirnos como lo hizo finalmente esta congregación en Éfeso, de la cual Ignacio dos siglo después dice de ella "la que amas solo a Dios" e "iglesia celebrada por siglos".
Para terminar quiero citar a Barcklay:
"El resultado de vivir a partir de sus odios (aún los que pudieran tener cierta justificación) y no a partir del amor, fue desconectarse de su realidad y su contexto. Terminaron odiando ideas abstractas, sin amar a las personas concretas en sus situaciones reales. A la luz de esto es lógico que el castigo para Éfeso sea el fracaso de su misión ante el mundo: "quitaré de su lugar tu candelabro". La iglesia que deja de amar a los de su lugar termina siendo una iglesia sin lugar. Por no vivir desde el amor, pierde toda la razón de su existencia como comunidad de fe y fracasa en su misión histórica.
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