—He obedecido todos esos mandamientos —respondió el joven—. ¿Qué más debo hacer?
Jesús le dijo:
—Si deseas ser perfecto, anda, vende todas tus posesiones y entrega el dinero a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo. Después ven y sígueme.
Cuando el joven escuchó lo que Jesús le dijo, se fue triste porque tenía muchas posesiones. - Mateo 19:20-22
Este joven se presenta ante Jesús con una pregunta, en cuya respuesta no diferían ninguna de las escuelas rabínicas: "guardan todos los mandamientos y evita el pecado". Y es probable que este joven conociera esta respuesta sin embargo tal vez pese a todo lo que había hecho, aún había algo dentro de él que le faltaba y quería descubrirlo. Tenemos antes nosotros un joven que lo tiene todo, la vida esta resuelta para él, puedes hacer lo que quiere e ir donde quiera pero aún sentía un vacío. Jesús le responde con otra pregunta y en ella tal vez se encuentre la clave, su pregunta va directo: ¿te acercas a un maestro y lo llamas bueno? si sólo Dios es bueno. Ese concepto errado entre lo bueno y lo malo es el problema.
Entonces intencionalmente Jesús le menciona los pecados relacionados con el otro y es que Jesús como conocedor de su sociedad y es posible que por ello logra detectar en este hombre que confía en la seguridad que le da el dinero en lo económico y lo que representa en lo espiritual en una cultura donde la riqueza es resultado de la bendición y aprobación de Dios por su conducta moral.
Jesús le presenta un gran desafío a este joven: vende todas tus posesiones y entrega el dinero a los pobres.
Eso era lo que le faltaba, tal vez su riqueza se debía a la herencia de su padre que había acumulado luego de obtener grandes terrenos debido a las altos intereses que cobraban y que muchas familias no podía pagar; Jesús lo invita a salir de su mundo y atender a los pobre, a poner en practica el jubileo para que aquellas familias que habían caído en la pobreza y que dependía de otros para tener que comer, entonces al menos tengan un sustento o un terreno el cual puedan dejar a sus hijos.
La respuesta a su necesidad se encontraba en responder las necesidades de los otros.
Es un buen tiempo para meditar y evaluar si realmente hemos salido de nuestro mundo para irrumpir en la vida de los demás con buenas nuevas.
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