Escrito por César Soto: «Es tal la angustia que me invade que me siento morir —les dijo—. Quédense aquí y vigilen.» Mc. 14:34 NVI Asco… sí, asco me provoca la cuota tan mínima de empatía que existe en el mundo cristiano frente al dolor ajeno. Y hablo del mundo cristiano porque sé que mi target de lectores son los cristianos, pero en general es una cuestión propia de nosotros como humanos. Hace unos días la noticia de un nuevo suicidio dentro de las filas ministeriales de la iglesia nos sacudió el alma. Andrew Stoecklein, un pastor joven y con gran proyección, dejó tras de sí a tres hijos desconsolados, una esposa que ha mostrado una fortaleza enorme y a una iglesia consternada y destrozada por la partida del que era su pastor. Los años pasados han tenido esta sombra creciente sobre la iglesia, pastores y otros clérigos que han decidido terminar con sus vidas. Desde la religión la condena es contundente, pasan por dudar de la real conversión de ellos a darle lugar al Diablo, a afirmar q...
Pensar, deconstruir y vivir