"Esta formulación nos presenta a un Jesús dichoso en medio de la persecución: un Jesús que sabe dar la vida sin victimismo; que no busca el dolor por el dolor, pero está dispuesto a sufrir gozosamente para el bien de los demás, dejándose matar por ellos antes que negarles el camino del Reino". - Xavier Pikaza
“Dios bendice a los compasivos, porque serán tratados con
compasión”
Esta
bienaventuranza hace énfasis en nuestra actitud hacia los demás.
¿Qué
es misericordia? Viene de dos palabras Miseri (dolor) y Cordia (corazón).
Es
sentir el dolor de otras personas como ellas misma y desear ayudarlas en sus
problemas, es tratar de comprenderlas NO condenarlas, es un sentir que hace
algo, que se manifiesta en una acción (Lucas 10:30-37; Mateo 17:15; Lucas
18:13; 1 Juan 3:14-17).
Demostramos
misericordia:
-
Por medio de la oración.
-
Sirviéndole en sus necesidades materiales y espirituales.
-
Perdonando sus ofensas.
“Dios bendice a los que tienen corazón puro, porque ellos
verán a Dios”
Leamos:
Salmo 24:3-4; 51:6-10; 73:1; Hechos 15:9; 1 Timoteo 1:5; Lucas 11:39; Mateo 23:25-28
Nuestros
corazones deben ser puros, limpios, sin manchas.
No
obstante, en el contexto de las demás bienaventuranzas, “limpieza de
corazón” parece referirse en algún sentido a nuestras relaciones. El
profesor Tasker define a los de limpio corazón como “los de una sola pieza,
que están libres de la tiranía de un ser dividido”.
Leamos:
Marcos 7:21-23; Isaías 56:11; Lucas 15:25-32; 2 Corintios 3:4-5
De
lo leído nos enseña que debemos guardar nuestro corazón y eso quiere decir:
-
Cuidar nuestros pensamientos.
-
Cuidar nuestros motivos.
-
Cuidar nuestras palabras.
Es
aquella persona que en sus relaciones tanto con Dios como con el hombre está
libre de falsedad de modo que son absolutamente sincero y transparente. Toda su
vida, pública y privada, es transparente ante Dios y los hombres. Sus pensamientos,
motivaciones y palabras son limpios sin ninguna mezcla ruin y carecen de
segundas intenciones. Sin embargo, ¡cuán pocos de nosotros vivimos una sola
vida y la vivimos abiertamente!
“Dios bendice a los que procuran la paz, porque serán
llamados hijos de Dios”
Paz
significa reconciliación, y Dios es el autor de la paz y de la reconciliación.
Y esta reconciliación se debe procurar para con Dios, con nuestros prójimos y
entre nuestros prójimos.
Para
con Dios se logra a través de compartir el evangelio con los demás para que
logren la paz con Dios (Isaías 52:7).
El
papel del cristiano no se restringe a la dispersión del evangelio, sino que
suaviza las tensiones, busca soluciones, posibilita que la comunicación no se
tergiverse.
Actuamos
como pacificadores cuando:
-
Respetamos a las autoridades.
-
Respetamos las opiniones de los demás.
-
Atendemos los problemas inmediatamente.
-
La humildad.
-
Cultivamos la unidad y el amor.
“Dios bendice a los que son perseguidos por hacer lo correcto
porque el reino del cielo les pertenece”
Los
cristianos padecieron en el primer siglo:
-
Porque eran diferentes del mundo.
-
Debido a la relación que tenían con el judaísmo.
-
Porque el cristianismo divide familias a veces.
-
Debido a las calumnias y rumores: El canibalismo (cena del Señor) y la
inmoralidad (ósculo santo y otras expresiones de afecto cristiano).
-
Debido a la exigencia de la adoración al emperador romano.
Los
discípulos padecen hoy en día por:
-
El rechazo social (Lucas 6:22)
-
La difamación o la calumnia (Mateo 5:11; 1 Pedro 2:12; 2:15-23; 1 Corintios
4:13)

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