"Si alguno de ustedes quiere ser mi seguidor, tiene que abandonar su manera egoísta de vivir, tomar la cruz y seguirme".
Mateo 16:19-25
En nuestro tiempo hemos escuchado comúnmente que todo seguidor de Jesús debe cargar la cruz durante su vida pues esto es una evidencia clara de su fe, eso es muy cierto porque ser seguidor implica ello sin embargo lo que muchas veces puede venir a nuestra mente, ¿Qué significa esa cruz? La respuesta común que he escuchado es que significa morir al pecado o morir a mi yo, en parte tiene razón, pero no se reduce solamente a los pecados personales, sino que va más allá ello.
Para poder comprender las palabras de Jesús, es necesario ir al contexto que envuelve sus palabras. Jesús sabía que en Jerusalén iba a sufrir el rechazo de las autoridades religiosas y que su vida corría peligro, esto lo expresa claramente a sus seguidores, demostrando que no rehúsa al peligro, sino que lo asume con decisión. Esto a simple vista resulta insólito porque quién sabiendo que su vida peligra aun así decide seguir adelante, debe haber entonces una gran razón para tal firmeza.
En ese momento Pedro, atrevido como siempre en sus acciones va hacia Jesús y lo lleva a un lado, lo recrimina por lo que acaba de decir porque no es el final que él está esperando para este proyecto del Reino de Dios, en ese momento no está pensando en Jesús sino en él y en sus compañeros, en sus deseos egoísta propios de su cultura y ve peligrar los beneficios que pensaba recibir como seguido de Jesús, su pensamiento es la de un adversario que se opone al proyecto de Dios que busca sanar y salvar. Pedro pasa de ser la piedra sobre la cual se establecería la iglesia a ser la piedra de tropiezo para Jesús, esto sucedió cuando dejó que su egoísmo tomará lugar.
Jesús mirando a sus discípulos les dice: ‘Si alguno de ustedes quiere ser mi seguidor… ‘, no se trata de algo que se impone irracionalmente sino más bien seguir a Jesús es un acto intencional, racional y sobretodo radical. No es una decisión que debe tomarse a la ligera hay que está dispuesto a pagar un alto precio.
‘… tiene que abandonar su manera egoísta de vivir, tomar su cruz y seguirme’, seguir a Jesús no es simplemente levantar las manos, hacer una oración de ‘fe’, tampoco ser discípulo es llevar un curso o pasar al frente cada domingo, ni mucho menos cargar tu biblia todos los sábados y domingos, es mucho más que eso, es una revolución. Es pasar de la cultura de la individualidad a la cultura de la solidaridad, es pensar en los demás y poner nuestra vida al servicio de los demás. En el tiempo de Jesús, cada quien pensaba en si mismo y buscaba la manera de lograr méritos que los hiciera sentir superior a los demás, cada uno vivía en su propia burbuja y todo no es muy lejano a nuestra realidad, hoy también las personas viven para sí mismos, para acumular dinero y obtener poder para controlar a los demás, no ponen su vida al servicio de los demás sino ponen la vida de los demás al servicio suyo. Jesús es un claro ejemplo de una vida puesta al servicio de los demás, sanando y salvando; su proyecto solidario y que buscaba dignificar al ser humano es tan escandaloso que él sabe que le costará la vida, pero está dispuesto a llegar hasta el final con tal de ser coherente en su amor a los demás.
La cruz no es sólo símbolo de sufrimiento y perdón, es también símbolo de revolución. Tomar la cruz no es un acto romántico, es la decisión de poner en práctica los valores del Reino de Dios, aquel estilo de vida que le costó la vida a Jesús. ¿Cuáles son los intereses egoístas que debemos renunciar para seguir a Jesús? ¿Hasta dónde estamos dispuestos a llegar en este proyecto revolucionario?

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