»Escribe esta carta al ángel de la iglesia de Esmirna. Este es el mensaje de aquel que es el Primero y el Último, que estuvo muerto pero ahora vive:
»Yo sé de tu sufrimiento y tu pobreza, ¡pero tú eres rico! Conozco la blasfemia de los que se te oponen. Dicen ser judíos pero no lo son, porque su sinagoga le pertenece a Satanás. No tengas miedo de lo que estás a punto de sufrir. El diablo meterá a algunos de ustedes en la cárcel para ponerlos a prueba, y sufrirán por diez días; pero si permaneces fiel, incluso cuando te enfrentes a la muerte, te daré la corona de la vida.
»Todo el que tenga oídos para oír debe escuchar al Espíritu y entender lo que él dice a las iglesias. Los que salgan vencedores no sufrirán daño de la segunda muerte. - Apoc. 2:8-11
Esta carta es realmente muy necesaria para nuestro tiempo, una carta dirigida a una congregación pobre que se encuentra en medio de una ciudad rica, la cual incluso competía por ser la mas importante del Asia Menor, una ciudad fiel a Roma incluso desde antes de que fuera aquella potencia, una ciudad que había resurgido del olvido hasta convertirse en majestuosa y rica, tal vez por eso la alusión en la introducción a esta carta. En medio de esta ciudad existía una congregación formada por personas de escasos recursos pero fieles al Señor, que además lidiaba con las acusaciones y las calumnias de los habitantes judíos que había llegado a Esmirna luego de la destrucción del templo de Jerusalén, esa libertad religiosa que gozaban los judaizantes la utilizaban para calumniar a estos creyentes, demostrando no ser una sinagoga de Yavhé sino de satanás, una sinagoga de acusadores mal intencionados, que detrás de su aparente celo religioso escondían el odio hacia estos seguidores de Jesús y cuyo propósito era hacer ver a estos pobres ciudadanos como opositores al Imperio Romano porque no se sometían a la adoración al Emperador en medio de una sociedad que estaba inclinada hacia Roma. Uno esperaría que el Señor les diga que los librará pronto de sus sufrimientos pero en lugar de eso les anuncia mayores tragedias: serán llevados a la cárcel y sufrirán más tiempo, pero no deben temer sino seguir manteniéndose fieles a Dios, haciendo esto serán merecedores de la corona de vida, la cual era mucho mayor que aquella corona que en Esmirna entregaban a los ganadores en sus olimpiadas; esta corona entregada por Jesús tenía mayor valor y un ejemplo de todo esto fue cuando Policarpo decidió no retractarse y prefirió la muerte a serle infiel en su adoración a Jesús.
En esta hermosa carta puedo concluir en algunas cosas:
- A diferencia de lo que hoy en día ocurre en las congregaciones, la cantidad no determina la fidelidad a Dios; hoy en día los números han adquirido una mayor importancia, tener la mayor congregación, el templo más grande, la mayor asistencia a las reuniones, los mayores y mejores programas o el mejor presupuesto; lo que hacía diferente a esta congregación tampoco era su pobreza sino que se mantenía fiel a Dios aun medio de todo lo que podía atravesar y esa fidelidad se veía manifestada en su forma como se oponía a dicha sociedad sosteniendo la practica de sus valores y no lo negociaba en absoluto. Uno hubiera esperado que se le elogiara en gran manera a Efeso pero recibió reproche de parte del Señor y Esmirna esperaba que ellos recibirían los mismo al compararse con la gran congregación en Efeso, sin embargo hay una gran sorpresa; la pobre en extremo es rica en valores morales, la débil es fuerte en sus convicciones, la evaluación del Señor es muy distinta a la nuestra y esto debe llevarnos a todos a revaluar la manera en cómo vivimos el evangelio, si estamos practicando los valores del Reino de Dios o nos estamos alineando a los valores que reinan en nuestra sociedad y nos inclinamos a practicas deshumanizantes, es nuestro deber ser críticos con nosotros mismo antes de hacerlo con otros. Vivir en favor de los valores del Reino es muchas veces sinónimo de vivir en oposición a la propia sociedad en la que vivimos, muchos murieron por esa causa y sin embargo hoy muchos la ignoran, prefiriendo vivir de espaldas a la sociedad y encerrándose en su mundo. Recordemos que Jesús dejo su lugar para venir e introducirse en este mundo y en el mundo de muchas personas produciendo vidas transformadas, esa es la manera de trascender: No se negocian los valores del Reino y es necesario pararse firme ante todo aquello que es contrario al evangelio.

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