»Pero aquí en esta mesa, sentado entre nosotros como un amigo, está el hombre que me traicionará. Pues está establecido que el Hijo del Hombre[c] tiene que morir. ¡Pero qué aflicción le espera a aquel que lo traiciona!». Los discípulos comenzaron a preguntarse unos a otros quién sería capaz de hacer semejante cosa.
Después comenzaron a discutir quién sería el más importante entre ellos.- Lc 22:21-24
Cuando leo este capítulo no dejo de sorprenderme de todo lo que paso alrededor de esa mesa, me veo yo sentado ahí y no porque mereciera orgullosamente sentarme junto a Jesús sino porque en esa mesa se esta manifestando toda la humanidad de los discípulos, se están cayendo todas las máscaras que muchas veces también nosotros nos ponemos para ocultar nuestros mayores defectos y fracasos.
En esta cena previa a la muerte de Jesús, nuestro señor se está rodeando de su círculo más íntimo de amigos (su familia elegida) y esta expresando el deseo que tenía de tener este tiempo de comunión con ellos, está expresando más que sólo palabras, está abriendo su corazón y extendiendo su amor a sus amados amigos. En estos textos hay mucha riqueza pero quiero solo centrarme uno de ellos en esta ocasión.
Una vez que Jesús ha dado de tomar el vino y comer el pan a sus discípulos, dice algo sorprendente: uno de sus amigos lo va a traicionar. Este hombre es cualquier discípulo dentro del grupo, es alguien de mucha confianza para Jesús porque se trataba del tesorero. Ahora nosotros sabemos quién fue, pero hasta ese momento según el autor, los demás no sabían que era Judas y posiblemente no se dieron cuenta hasta mucho después.
Luego de esta sorprendente declaración, esperaríamos tal vez que alguien preguntara directamente a Jesús quién fue o al menos que se compadecieran de lo que el Señor está pasando en ese momento porque la carga emocional y psicológica no debió ser nada sencillo de llevar; pero en lugar de eso "comienzan a discutir quién era el más importante entre ellos"; eso es para agarrarse la cabeza y preguntarse, ¿qué tienen?¿por qué esta discutiendo por eso, si su Señor les esta diciendo que va a morir y que hay un traidor entre ustedes?
Es fácil cuando vemos las cosas desde afuera, pero es difícil cuando tenemos que introducirnos en la historia y en ese momento sentir todo el peso de nuestra culpa porque también nosotros somos así. No solo Judas lo va a traicionar, ya todos los demás lo están haciendo en ese momento y lo consumaran después cuando lo dejen solo. El fracaso es general, pero también el fracaso es normal. Ellos son como nosotros, nosotros somos como ellos, también hemos fracasado en el intento de seguir a Jesús, ya se por pecado o por malas decisiones pese a las buenas intenciones. Judas pensó que este era el camino correcto, su decepción de su propia perspectiva acerca de Jesús lo llevó hacer esto y los discípulos pensaban en quién tal vez reemplazaría al maestro, pensaba en el puesto de poder y autoridad, se sentían dignos y merecedores de ocupar el lugar de Jesús. También en muchas ocasiones de nuestra vida hemos tomado el camino incorrecto y hemos fracasado, tal vez una mala decisión o por escuchar las voces equivocadas. El fracaso es algo que llega sin avisar pero una vez que se presenta, nos tumba hasta el suelo y mucho ya no han podido levantarse de ellos sin embargo si algo puedo ver en todo esto, es que en esta mesa llena de fracasados hay alguien que se comporta como un verdadero amigo y es Jesús, él es aquel amigo incondicional que los acepta aún con sus peores versiones y que en sus palabras, por un lado trata de hacer un último llamado a Judas a reaccionar y les hace ver la realidad a los demás, poniéndose como ejemplo de lo que es correcto. Quiero finalizar con esto, todos hemos fracasado alguna vez en nuestra vida y tal vez lo sigamos haciendo, ese fracaso puede ser un mal negocio, una mala decisión, pecados, traiciones, una carrera frustrada, un despido del trabajo, pueden ser una o muchas razones pero estamos invitados a ir a esa mesa y poder encontrar en Jesús tal vez no respuestas pero si el milagro de una amistad incondicional, esa amistad que se sacrifico y fue capaz de levantar del miedo y del dolor del fracaso a hombres y mujeres que aún siguieron equivocándose pero que comprendieron que nunca estarían solos ni solas, que el camino es mejor recorrerlo con la amistad incondicional de Jesús.

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