A
lo largo de nuestra vida o de nuestro tiempo como seguidores de Jesús, hemos
escuchado que Dios es inmutable (que no cambia) y que Dios ha sido revelado en
la persona de Jesús.
Todo
esto me lleva a pensar y a concluir que Jesús manifiesta perfectamente lo que
ha sido y es Dios, en Jesús no puedo encontrar rechazo por la humanidad ni por
el pecador, no puedo ver en Jesús a un Dios que se aleja de las personas por
considerarse muy santo para relacionarse con pecadores sino veo en Jesús a ese
pastor que busca a su oveja y no se detiene hasta encontrarla, a esa mujer que
busca por todos los rincones de la casa una moneda y que una vez que la
encuentra celebra con sus amigas, a ese padre bueno que no guarda rencor y que
recibe con ternura al hijo que se fue y habla con amor a su otro hijo para que
participe también de su perdón y amor por el perdido. En Jesús puedo ver a ese
Dios que se sienta al lado de una mujer extranjera, no la juzga sino que la
abraza con sus palabras y le da la esperanza de una vida mas plena, es ese Dios
que asume las críticas dirigidas a un recaudador y se sienta junto a él a
comer, es ese Dios que no duda en tocar al impuro, Jesús es ese Dios que se
arrodilla frente a una mujer y le invita a iniciar una nueva vida, es además
ese Dios que estando colgado, adolorido, sangrando y siendo escupido es capaz
de mirar a los ojos y decir: Te perdono. Es ese el Dios que veo en Jesús, el
que no da la espalda sino que es capaz de acercarse a todos y confrontarlos con
su amor y su perdón. Es este el Dios en el que creo y al cual intento imitar,
no es el Dios de los fariseos al que quiero entregar mi vida, ese Dios que
demanda juicio, que margina, que es tan santo que solo algunos selectos son los
aptos para acercarse a él o aquel Dios que le da la espalda a algunos por no
seguir sus mandatos.
Si
Jesús revela a Dios y Dios es inmutable, entonces Dios siempre es y será como
Jesús. No importa a donde vayamos, ahí estará Dios y no importa cuantas veces
le demos la espalda, él nos busca y nos confronta con amor y su perdón. Siempre
ha sido Dios así.

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